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miércoles, 11 de agosto de 2010

Día 8: New York

Este día fue nuestro último día completo en la gran manzana y lo dedicamos una vez más a ir de tiendas, ésta vez cada uno por su cuenta.

Nuria y yo cogimos el metro rumbo al Soho, pero ésta vez con intención de explorarlo calle por calle.

Nos sorprendió que habían cortado el tráfico en varias calles para uso exclusivo de bicicletas y como hacía un día estupendo, los neoyorquinos sacaron la bicicleta para hacer deporte.

Adentrados en el Soho nos encontramos con un "School Bus"; lo hemos visto en tantas series y películas americanas que me hacía mucha ilusión encontrarme con uno, así que aquí dejo testimonio gráfico de que lo hice.



A la hora de la comida nos reencontramos en el hotel para comprar unas ensaladas "to take away" (para llevar) y comernoslas en Central Park.

Nos sentamos en el césped y mientras comíamos pudimos disfrutar de un partido de beisbol de aficionados, todo un espectáculo.



Como por la mañana habíamos tomado caminos separados, pusimos en común lo que cada uno había visto por su cuenta y la tarde la dedicamos a localizar esas tiendas que algunos se habían perdido.

Yo mientras continúo con mi particular obsesión con los coches americanos, ésta vez se trata de un imponente deportivo, el Chevrolet Camaro.




Por la noche para despedirnos de la ciudad nos acercamos a la siempre bulliciosa Times Square, que fue nuestra primera visita en la ciudad y también la última, por proximidad con el hotel.



Poco más dió de sí éste dia, no fue uno de los más emocionantes ni de los que recordaré especialmente por algo concreto, de hecho, pasados unos días me está costando hacer memoria para poder contaros lo que aconteció; pero lo cierto es que ya sea en el metro, pisando sus calles o admirando su arquitectura, continué disfrutando de Nueva York.

martes, 10 de agosto de 2010

Día 7: Nueva York

De nuevo tocó ir de compras, ésta vez de manera más pausada que la del día anterior; pues no había un plan fijo.

Visitamos la tienda "Nike", en la calle 57 con la 5ª avenida, impresionante, como todo en este país.
En esta tienda no compramos nada, ya que los precios no son muy distintos a los de España, sólo te beneficiarías del cambio dólar-euro.



Después, por cercanía, acudimos por segunda vez a la juguetería "FAO SCHWARZ", famosa por la escena de la película de Tom Hanks "Big", en la cual entran a una juguetería gigante e interpretan una canción en un piano gigante con los pies; pues bien, dicho piano existe y se puede tocar...
Y claro, lo tocamos, jejeje.




Es un auténtico paraíso para los más pequeños, tienen todo tipo de juguetes, juegos de mesa, disfraces, golosinas... incluso te puedes hacer una marioneta a tu gusto de los teleñecos auténtica.



Continuamos bajando por la quinta avenida en dirección "Downtown" (centro ciudad) para llegar a parar a la tienda de la NBA. Un paraíso para todo aquel que le guste el baloncesto.
Aquí encontramos muy buenos precios y muchos artículos rebajados y claro, compramos.



Tras la fiebre consumista tomamos el metro para ir al "Greenwich Village", un barrio residencial muy de moda en la ciudad.
Aquí podemos encontrar las típicas casas que todos vemos en series como "Como conocí a vuestra madre" o "Friends", con una pequeña escalinata hasta el portal y las escaleras de emergencia en la fachada.


En éste barrio se encuentra algunos exteriores de la serie "Friends", como el edificio en el que vivían Chandler, Mónica y Joey.


Otro exterior de la misma serie se encuentra en Washington Square, de hay un parque que da mucha vida al barrio, hay gente jugando al ajedrez, paseando e incluso refrescándose en la fuente.



El mayor atractivo de la plaza se haya en el arco de triunfo, desde a través del cual se puede ver el Empire State, precioso.



Como último destino del día tenía preparada una visita al parque de bomberos donde se rodó "Los Cazafantasmas II", el lugar donde tenían la base y la oficina.
Fue un poco difícil de encontrar, ya que yo tenía anotado la calle "Moore", con una aclaración que decía "Barrio Tribeca, cerca de la zona cero", pero resulta que en el mapa ésta se situaba casi en batery park, en pleno distrito financiero, cerca de Wall Street.

Tras muchas vueltas nos dimos cuenta de mi error; la calle era "North Moore", que efectivamente se ubicaba donde previamente yo tenía escrito.
El trayecto lo cubrimos andando, lo que nos cuesta unos 30 minutos de camino bajo un sol de justicia, pero merece la pena, pues cruzamos de nuevo por el "World Trade Center", pero ésta vez vemos la zona cero desde otra perspectiva, más sobrecogedora que la que vimos en la anterior ocasión.



Finalmente y para mi tranquilidad, ya que veía que todos me odiaban después del paseo y el calor, encontramos el parque de bomberos de los cazafantasmas.
Los bomberos nos dejan entrar y hacer fotos.





Tomamos unas cervezas en un pub justo al lado del parque de bomberos en el que había la famosa "Happy hour" neoyorquina, hora feliz en castellano, en la que los precios bajan a la mitad.

Terminamos el día acercándonos de nuevo a Brooklyn para hacer unas fotos, Nuria e Irene decidieron quedarse a dormir, pues ya era tarde, ésta vez nos situamos en "Fulton Park", entre el puente de Brooklyn y Manhattan.




Regresamos al hotel a las 2 de la madrugada sin incidentes, eso sí, en el metro a esas horas ya hay gente que intimida, pero la sensación de seguridad de Nueva York se mantiene intacta.

sábado, 7 de agosto de 2010

Día 6: Nueva York

Fue un día divertido, relajado incluso, ya que habíamos cubierto con éxito a éstas alturas casi todo lo que deseábamos ver en Nueva York.

Lo primero que visitamos fue la estación de “Grand Central”, muy bonita sin duda, pero algo más pequeña de la que me la imaginaba de películas como “Solo en casa”.



No gastamos mucho tiempo ahí, cogimos de nuevo el metro y nos adentramos en “Chinatown”, el barrio chino de la ciudad, famoso por poder comprar los típicos recuerdos a precio más barato y encontrar comida también más económica.



Tengo muchísimas ganas de visitar China, pero me imagino que los barrios más humildes de Pekín tienen que oler así, mezcla entre dulce, salado y con una insalubridad palpable. Así que visto lo visto nos mudamos al barrio vecino, “Little Italy” para comer.



Tiene mejor pinta, a todos nos gusta la comida italiana y leyendo en guías y foros no debería ser caro; así que nos decidimos por un restaurante cualquiera, ya que el fuerte calor demandaba un poco de aire acondicionado.
Comimos normalito, pero caro, muy caro, pues nos cobraron una botella de agua de 2 litros por 7 $ y una propina del 20% y se quedaron tan anchos.

Si algo hemos aprendido de ésta ciudad en cuanto a lo que comer/cenar se refiere es que la bebida es muy cara, el alcohol prohibitivo, y las propinas no siempre dependen de uno mismo, otras veces te las aplican sin que tú puedas decir ésta boca es mía.

La sobremesa la hicimos caminando por el “Soho”, un barrio con mucha vida por sus múltiples tiendas con “sales” (rebajas), en la que los neoyorquinos aprovechan para hacer uno de sus deportes favoritos, el “shopping”.

No nos entretuvimos mucho porque habíamos planeado acudir por la tarde a Times Square para comprar unas entradas y disfrutar de un musical de “Broadway” con descuento, ya que si te acercas en el mismo día de la representación a sacar los billetes hay hasta 50% de rebaja del precio original.

Nuestro gozo en un pozo, ya que a pesar del descuento las entradas seguían valiendo entre 70 y 90 $.

Habíamos quedado con Sara (amiga de Nuria y mía) en dicha plaza para ir juntos, ya que ella está haciendo un curso de inglés en verano aquí con unas amigas de la universidad.
Como el plan no cuajó nos fuimos a tomar unas cervezas a un pub cualquiera, el primero que surgiese. Casualidades de la vida llegamos a un pub irlandés llamado “McGees” cuyo elemento destacable es que se trata del pub en el que se inspira la famosa serie “Como conocí a vuestra madre”, donde los protagonistas se pasan casi todo el tiempo juntos.
A los fans de la serie como Nuria y como yo nos hizo mucha ilusión, ya que tiene cierta similitud a parte de unos cuadros de la serie que indican que, efectivamente, éste es el “McLaren´s”.




Nos tomamos unas pintas de cerveza y salimos en busca de un lugar para cenar, Sara y sus amigas querían cenar en un sitio en el que cantan en directo, a Nuria y a mí nos pareció perfecto y nos fuimos con ellas, el resto del grupo decidió quedarse a cenar en el McGees.

La idea de la actuación en directo fue genial, ya que disfrutamos de una noche mágica en el mismo Broadway, de hecho acabamos con la sensación de que esto fue mejor que ir al teatro, ya que se trataba de camareros/cantantes, alguno incluso cantó opera…
Acabamos de cenar, pero no nos queríamos marchar, pues cada canción que interpretaban superaba la anterior. Pusieron la guinda con el eterno himno de la gran manzana, el “New York, New York” de Frank Sinatra… brillante.

Llegó la hora de ir a dormir, no sin antes lavar a mano con jabón lagarto toda la ropa que hasta ahora habíamos usado, que son muchos días y empieza a haber escasez de modelitos, así es, la ciudad es muy exigente con la moda, jejeje.

Día 5: Nueva York

Desde España trajimos comprada la típica tarjeta que permite la entrada a las principales atracciones y monumentos, la "New York Pass", válida en éste caso por un único día, es decir, teníamos 24 horas para amortizarla y vaya si lo hicimos...

Nos pusimos en marcha muy prontito, pues prentendíamos estar en el "Empire State Building" a las 8 u 8:30 de la mañana, ya que, según leímos, se forman grandes colas y necesitamos optimizar el tiempo.

Al llegar nos sorprendimos de la poca gente que había a esas horas, así que conseguimos escalar los 86 pisos del gigante neoyorquino en poco tiempo.



La vista es sobrecojedora; una vez más (y ya son varias) me encuentro sin palabras para describir algo; la ciudad que te hacía sentir como una diminuta hormiga estaba ahora bajo nuestros pies.
Se ve muy de cerca el famosísimo "Chrisler Building", la zona financiera o "Downtown" así como el magestuoso "Central Park", que parece no tener fin.




Bajamos del cielo y es el turno de "Madamme Tussauds", la sucursal en New York de los museos de cera más importantes del mundo.
Fue divertido, pues se trata de una visita para hacerte fotos con las celebridades más importantes de la música, el cine, la política...



Nos dirigimos a otro gigante de la gran manzana, en el "Rockefeller Center", el cual es tan sólo un edificio de toda una manzana que lleva el nombre del conocido magnate,
para subirnos al segundo mirador más alto de Nueva York, 68 pisos.
Aquí sería cuestión de gustos valorar cual es la mejor vista, si la del Empire State o la del "Top of the Rock", pienso que son totalmente distintas, no son comparables.
En el Empire State puedes ver toda la zona financiera, los puentes, el Chrisler...
En cambio en el edificio de Rockefeller se ve el propio Empire State muy cerca y el Central Park en todo su extensión.
Juzguen ustedes mismos:




Tras el segundo coloso nos dividimos en dos grupos, los que querían ir al MOMA (museo de arte moderno) y los que, seguramente debido a nuestra ignorancia, pensamos del arte moderno que en muchos casos se trata de una burla hacia el especador; con todos mis respetos por supuesto para los Van Gohg o los Pablo Picasso.

Nuria y yo hicimos tiempo visitando una enorme tienda de fotografía en la que esperaba poder explicarme en castellano, pues en internet ponía que hablan todos los idiomas, pero me tocó entenderme con un amable hombre muy parecido a Woody Allen.
Salí muy contento de la tienda, pues, si bien no compré nada me atendieron estupendamente y tras disculparme con el hombre por mi pobre inglés, el mismo, me aseguró que me había entendido muy bien y que no hablaba tan mal.

Quedamos de nuevo para encontrarnos los seis en el Pier (muelle) 83, en la 12 avenida con la calle 42, para terminar de utilizar la New York Pass haciendo un crucero alrededor de la Isla de Manhattan atardeciendo, para finalizar de noche...
Ante éste marco incomparable sólo me viene a la mente "New York" del gran Frank Sinatra.



Comenzamos en el río Hudson con New Jersey al otro lado, para acercarnos a "Liberty Island", donde está la sempiterna Miss Liberty. Continúa por el East River, cruzando los puentes de Brookyln y Manhattan para finalizar dando media vuelta y dejándonos en el punto de origen.




Aún dio más de sí el día y nos fuimos a Brooklyn para contemplar de noche el "Skyline" de Manhattan desde un parque por donde pasean parejas, se reúnen fotógrafos... idílico.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Día 4: Nueva York

Comienza el día cumpliendo un sueño personal, cruzar el puente de Brooklyn a pie. Para ello os desplazamos en metro hasta el barrio en cuestión.
Salimos del "subway" debajo del puente de Manhattan, paralelo y más moderno que el de Brooklyn y nos encaminamos hacia el mismo.

He de reconocer que a pesar que ayer visitamos lugares muy emblemáticos de la isla de Manhattan, no tenía la sensación de estar en Nueva York, no me lo creía. Ahora estoy seguro de ello tras cruzar esa obra de arte de la ingeniería del siglo XIX.



Paramos a cada segundo para hacernos fotografías, la vista del "skyline" de Manhattan es sobrecojedora.
El trayecto no es largo, pero lo terminamos en hora y media debido a que como antes comentaba, nos entretenemos a cada paso.



Vamos al muelle 16 para cerciorarnos de que el crucero que queremos hacer en los días venideros parte desde allí; continuando el camino hacia "Battery Park" para coger el ferry gratuito a Staten Island.
Éste sale cada 30 minutos y tarda en completar el trayecto en unos 15.



Las vistas son alucinantes; pasas por delante de la estatua de la libertad, dejando atrás las vistas de los inmensos rascacielos de Manhattan.
La estatua nos parece pequeña, hasta que la comparamos con la altura de las miles de personas que guardan cola para subir a la corona de la misma.

A Koke se le ocurre la idea de comer en Staten Island, por aquello de encontrar algo más barato fuera de lo puramente turístico.
Acierta de pleno, encontramos una pizzería casera barata y que sacia nuestras espectativas por completo.

Al regreso nos hacemos una foto con un hombre/estatua de la libertad móvil que amablemente nos pide 5 $ por los servicios prestados... un día es un día y ¿cuántas veces de vas a hacer una foto con una estatua de la libertad de tu misma altura?



Encontramos el famoso toro de "Bowling Green" atestado de turistas, pero rápidamente logramos hacernos hueco para tomarnos la famosa foto.



Cuando yo cuestionaba el rumbo que llevabamos nos encontramos de bruces con la zona cero, espacio que hasta el 11 de septiembre de 2001 ocuparon las torres gemelas.
Yo imaginaba que todavía estaba el agujero en el terreno, pero la obra ha avanzado y ya ha comenzado el proyecto del nuevo "World Trade Center", encabezado por un jardín botánico/rascacielos del español Calatrava.
En total serán erigidos 7 edificios por los 7 que ése fatídico día de hace casi 10 años calleron a causa de los atentados terroristas.



Visitamos un museo en memoria de las víctimas del ataque y la iglesia dónde en los primeros momentos de la tragedia se resguardaron víctimas y héroes.




Por último vemos un crucifijo formado espontáneamente del derribo de una de las torres y que conservan como homenaje, de trata de una viga que desenterraron de la zona cero en de cruz, escalofriante.



Para evadirnos de la realidad y el horror del atentado del 11-S visitamos la fachada de la famosa bolsa de Nueva York, en Wall Street.



Finalizamos el día contemplando el "Flatiron Building", el primer rascacielos de Nueva York, de tan sólo 87 metros de alto, pero que aún sigue llamando la atención por su peculiar forma y belleza.

Día 3: Llegada a Nueva York.

Salimos a la calle aún de noche para dirigirnos a la parada de metro de "Navy Yard", que a la postre nos dejaría en "Chinatown" para coger nuestro bus con destino Nueva York.

El trayecto no se hizo pesado a pesar del madrugón, ya que suponía llegar a la ciudad con la que todo el mundo ha soñado estar alguna vez.
Cerca de 3 horas y media tardamos en vislumbrar en el horizonte la ciudad; en ese momento a todos los pasajeros del vehículo se nos cambió la cara.

Entramos a la ciudad por el tunel de Lincoln con dirección "Penn Station", en en plena 7ª avenida con la calle 34, que para más información es la calle donde se encuentra ubicado el famoso "Empire State".

Lo primero que sentí al pisar Nueva York fue incredulidad e inmensidad; la ciudad con la que tantas veces había soñado pisar estaba a mis pies.

Viniendo de Washington rápidamente te das cuenta de que ésto es distinto, Nueva York es frenética, superpoblada y espectacular.

Nos dirigimos al metro para comprar los billetes para 7 días cuando nos damos cuenta de que el verdadero infierno reside debajo de las calles de ésta ciudad.
El calor en los andenes es espantoso, insoportable; en cambio, al entrar en un vagón del metro el aire acondicionado funciona al máximo. Éstos cambios de temperatura bruscos los sufriremos constantemente de ahora en adelante.

Encontramos el hotel sin problema, pero nos indican que hasta dentro de una hora no tendremos las habitaciones listas, por lo que, por proximidad, nos dirigimos a "Times Square" para hacer tiempo y como primera toma de contacto.

Times Square es una locura, hordas de personas van de aquí para allá a toda velocidad, los anuncios en las pantallas gigantes te atrapan y el tráfico es muy intenso...



Hacemos una pequeña parada en el hotel y salimos con rumbo a "Central Park", el cual, por muchas veces que lo hayas visto en películas y televisión, no deja de sorprender por ser naturaleza en estado puro dentro de la inmensa urbe.
Aquí, los neoyorquinos hacen deporte, se echan a la siesta, charlan y se evaden del incesante ritmo de la ciudad. Nosotros lo recorremos mientras les vemos correr, jugar al béisbol, merendando e incluso haciendo capoeira.



Vistamos "Strawberry Fields" y el famoso "Imagine" tributo a John Lennon, incluyendo el edificio Dakota, donde vivía y le asesinaron... vimos el el lago de Jakie Onnasis, el castillo Belvedere, ardillas, etc.



Acabamos el día visitando la tienda Apple de la 5ª avenida, viendo la fachada de Tiffanys, el Rockefeller Center, el Radio City Hall y alucinando con la belleza de la ciudad cuando llega la noche.



La sensación de seguridad es plena, hay mucha policía en Manhattan y a pesar de lo raro de algunas personas, nadie se mete con nadie.