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lunes, 30 de agosto de 2010

Día 14: Ruta 66

Primer día de autocaravana superado con éxito, durmiendo en una gasolinera de camioneros en la ruta 66 a escasas 5 millas de "Kingman".

Lo cierto es que debido al cansancio dormimos tranquilamente, sin pensar demasiado en dónde estábamos.
Tras desayunar bajé a hacer una inspección rutinaria, es decir, a ver si conservabamos la caravana con sus 4 ruedas originales... ahí estaban, no fue para tanto; de hecho, por la mañana no parecía tener tan mala pinta el lugar, a pesar de haber un Cadillac desguazado, una caravana en ruinas donde vivía gente, etc.

La noche anterior nos acercamos a la gasolinera para preguntar, muy educadamente por cierto, si podíamos aparcar aquí la autocaravana para dormir y nos fiamos de la respuesta de un hombre mayor con sombrero y corbata tejana que nos dijo "Yes, of course".
De hecho, nos aconsejó que estacionaramos debajo del cartel de la gasolinera, que ahí no habría ruido y nadie nos molestaría.
Paso a continuación a mostraros lo que rezaba dicho cartel:



Sí, pone "Girls", anunciaba el club de detrás de la gasolinera para el disfrute de los camioneros aquí presentes.




David y yo entramos a la tienda de la gasolinera para comprar un producto para fregar los platos y alguna cosa más; ahí estaban los camioneros desayunando y charlando. Como en las películas tenían los vaqueros roídos, la camisa de cuadros o la camiseta de fútbol americano y los dientes negros.

Salimos de allí y pronto paramos en Kingman.






Después de unas fotos y un breve paseo por el pueblo, ya que el calor seco y duro de Arizona pesaba como una losa sobre nuestras cabezas, nos dirigimos hacia "Needles", pueblo que encontramos a 6 millas tras entrar en el estado de California.




En el gps siempre que seleccionamos el pueblo al que vamos ponemos "centro ciudad" y no siempre se corresponde con el tramo por el que cruza la ruta 66, que es lo que deseamos ver, por eso en ésta ocasión llegamos a un barrio residencial y dimos la vuelta cuando nos dimos de bruces con ésta señal:



Siguiendo la carretera hacia el oeste encontramos lo que buscabamos, un pequeño asentamiento en torno a la carretera con tiendas de regalos, restaurantes, etc.






Partimos de "Needles" hacia el siguiente destino, que era "Amboy", de camino nos encontramos con la ruta 66 que yo imaginaba: bacheada, eternas rectas, paisaje árido y por supuesto con el símbolo de la ruta, el que da imagen a la cabecera de este blog.





En Amboy pudimos ver un motel de carretera mítico de la ruta, "Roy's", que por lo que parece está abandonado, así que una pequeña parada para las fotos y continuamos, ya que hoy teníamos que dormir en Los Ángeles.






Dejamos atrás Amboy para llegar a "Newberry Springs", donde se encuentra el famoso local que da nombre a la película de 1988 "Bagdad Café".




Al salir del Café nos encontramos con una grata sorpresa, un grupo de unos 30 moteros haciendo la ruta 66.
Arrancamos y continuamos nuestro camino, al rato dimos alcance a los moteros y mayor aún fue nuestra sorpresa al darnos cuenta de que eran españoles.





Llegamos a Barstow para comer, que decepcionó un poco, pues a pesar de ser de los pueblos más grandes no vimos nada muy turístico.

Llevabamos buen ritmo de kilometraje, lo que nos permitiría llegar a Los Ángeles antes de anochecer y tener oportunidad de encontrar el camping tranquilamente y así fue, sin complicaciones, a pie de playa, un lujo.


Día 13: Ruta 66

La intención era levantarse temprano para que los tres hombres del grupo fuéramos a buscar la autocaravana que teníamos reservada hace meses; pero el que aquí escribe programó mal la alarma del móvil (de manera totalmente accidental, lo prometo) y se despertó cuando sus compañeros aporrearon la puerta de su habitación.

Como el día anterior habíamos hecho la intentona de acercarnos al lugar donde debíamos de recoger el vehículo en cuestión, ya conocíamos el protocolo; que no era otro que ir en taxi, pues el lugar era bastante inaccesible en otro medio de transporte público.

En ésta ocasión parece que nos tocó un taxista con algún conocimiento más de geografía, ya que el del día anterior fue el que confirmó el mito de que aquí hay gente que no sabe donde está España; de hecho nos preguntó que en qué parte de México estaba... alucinante.

Tras hablar de España y de coches con nuestro conductor nos preguntó por nuestro destino con la autocaravana y al responderle que era la famosa Ruta 66 camino a Los Ángeles nos dió algunos consejos y visitas recomendadas que desafortunadamente no pudimos hacer.

Llegamos al destino a la hora presupuestada, a pesar de salir tarde por mi culpa; pero nos tuvieron esperando cerca de una hora para tratar con un empleado en nuestro idioma, cosa bastante importante, ya que los alquileres de vehículos son algo delicados y más tratándose de una autocaravana; pues hay muchas cosas relativas al funcionamiento general que desconocíamos y que nos explicaron en un perfecto castellano-mexicano.

Para el papeleo nos pidieron los permisos de conducir originales, los que tenemos de España, nos sorprendió ésta circunstancia a pesar de haber leído antes de viajar que el permiso internacional no era necesario.
Según nos contó ésta persona, el documento internacional no deja de ser una mera traducción en varios idiomas, pero que en caso de toparnos con la policía nos requeriría los originales.

Primer problema del día; de 6 posibles conductores sólo a 3 se nos ocurrió llevar el permiso español, aunque después de unas gestiones telefónicas conseguimos una fotocopia del permiso original de Álvaro que se admitió como válido.

Tras un cursillo acelerado de cómo gestionar los mecanismos y particularidades de una autocaravana pusimos rumbo a Las Vegas para recoger a las chicas en la recepción norte del hotel Flamingo, no sin antes romper todos los platos de la vajilla en la primera curva, ya que el mueble en cuestión no cerraba como debiera.



Hicimos la compra en una especie de mercado al por mayor "FOOD 4 LESS" para sobrevivir 6 días y nos salió muy económica sin privarnos de nada.

Después de la parada marchamos en busca de la mítica Ruta 66 hacia el sur del país, pasando por la presa Hoover que divide el estado de Nevada y Arizona.
En este estado comenzamos a ver un poco la América profunda, la auténtica.



Ibamos con cierto retraso en el itenerario que nos habíamos marcado, pero siendo conscientes que habíamos acotado mucho los días y que ésto podía pasar, que quizá no pudiésemos ver todos los pueblos que queríamos.

Llegamos al atardecer al primer pueblo de nuestra ruta 66, Seligman; un pueblecito muy pequeño que se alimenta del turismo mediante tiendas de recuerdos, gasolineras, moteles y algún bar.





Como podréis ver en las fotos de arriba había una especie de "reconstrucción" de poblado del antiguo oeste, ignoro si se trata de una restauración de algo real o simplemente lo que parecía, un decorado de película.

Aquí paramos a comprar los ansiados souvenires de la ruta 66, que no decepcionaron en absoluto.



Nos montamos en la autocaravana de nuevo dispuestos a ver más pueblos de éste estilo, a pesar de que estaba anocheciendo y sabiendo que esto nos dificultaba la tarea, tanto de turismo como de búsqueda de alojamiento para ésta noche.





Alcanzamos el segundo pueblo "Hackberry" ya de noche, a unas 35 millas del anterior. Una pena llegar de noche, pues a pesar de que como principal atracción sólo contaba con una gasolinera antigua convertida en tienda de regalos, yo, personalmente, lo tenía señalado entre mis preferencias.






Con la vista puesta en "Kingman" arrancamos de nuevo, otras 40 millas nos separaban de uno de los pueblos más grandes de nuestra ruta.

Pensamos en dormir cerca de este pueblo para visitarlo a primera hora de la mañana del día siguiente, así que buscamos un camping o algo que se le pareciese; pero fuimos incapaces de hallarlo, por lo que con una mezcla entre mareo y cansancio propuse dormir en la primera gasolinera que viésemos con camiones aparcados...

Siempre dicen que en un restaurante de carretera donde haya muchos camioneros se come bien, ¿porqué iba a ser diferente para dormir?

Bueno, a decir verdad no era un marco incomparable para descansar ni tampoco algo muy turístico, pues detrás de la gasolinera había muchos camiones y detrás de los camiones había un club o como dicen en Nueva York "Gentlemen´s club".

Dimos algunas vueltas a la gasolinera, a bordo de la autocaravana por supuesto, a modo de inspección del terreno y tras largos debates elegimos un sitio donde apostarnos.